Info General

Seguinos en
Usted esta en: Ayn Rand y los Negocios.

Filosofía Objetivista

Ayn Rand y los Negocios.


Autor: Donna Greiner y Theodore Kinni


Los hombres de negocios entrevistados en la prensa popular generalmente mencionan a “La rebelión de Atlas” como su libro favorito. Ayn Rand fue una de las pocas novelistas y filósofas que había tomado una postura positiva con respecto a las empresas y a los logros empresariales. Los voceros culturales muy comúnmente ven al comercio como el reino del materialismo y la codicia –en el mejor de los casos amoral y generalmente inmoral, no merecedor del honor asignado al arte, la ciencia y la filantropía. En parte como resultado de esta actitud ampliamente difundida, los hombres de negocios han sido el objetivo de los controles políticos, inundados con regulaciones onerosas e impuestos extorsivos. No es de extrañar que aprecien a un autor que no sólo defiende su libertad sino que ve a su actividad como moralmente admirable y virtuosa.

Pero la gente de negocios tienen otra razón para valorar las ideas de Rand. Incluso en una cultura y ambiente político más hospitalarios, quienes se comprometan en los negocios empresariales necesitarían un marco moral que guíe su trabajo. ¿Qué estándares de valor deberían guiar los objetivos de un negocio? ¿Qué principios deberían adoptar las corporaciones con respecto a sus empleados, inversores y clientes? Los códigos de ética profesional generalmente se ocupan de cuestiones morales demasiado específicas, y consisten en reglas aisladas que deben ser integradas en el marco moral más amplio. Pero los códigos morales tradicionales –los Diez Mandamientos, las virtudes cristianas de fe, esperanza y caridad- no ayudan demasiado. Fueron desarrolladas miles de años atrás, mucho antes de la Revolución Industrial y la aparición de las corporaciones modernas y los mercados globales. Estas moralidades son demasiado irrelevantes para los negocios o ampliamente en conflicto con ellos.

Por el otro lado, la ética objetivista de Rand es un código moderno, secular, que reconoce a la producción como el valor central del ser humano. Las virtudes de sus héroes de ficción y explicadas en sus ensayos filosóficos tienen una referencia directa al trabajo en la economía moderna. El propósito de “Ayn Rand y los negocios” es explorar esta conexión. “El libro examina las implicancias y aplicaciones del pensamiento de Rand para el lector empresario”, explican los autores. “Muestra como las ideas randianas y sus conceptos pueden ser aplicados en una carrera de negocios y en la administración de organizaciones.”

Donna Greiner y Theodore Kinni son escritores de negocios y empresarios. Administran un servicio basado en Internet que comenta y vende libros relacionados con los negocios, y han sido coautores de siete libros propios sobre management, creatividad y otros temas. En “Ayn Rand y los negocios”, amplían su punto de vista para referirse a los fundamentos morales de los negocios. El resultado es un trabajo que será de gran valor para el lector objetivista, al igual que para los de negocios.

Los autores comienzan con un repaso de la vida de Rand, sus trabajos principales y su sistema filosófico. En la parte central del libro, llevan al lector a través de los valores cardinales y virtudes de la ética objetivista, ilustrada con ejemplos en los negocios. La última parte es la más original: Greiner y Kinni discuten diez principios de administración que consideran que están implícitos en la filosofía de Rand. La escritura es enérgica, clara y comprometedora a lo largo del libro.

Claramente, los autores hicieron su tarea para poder presentar las ideas de Rand con claridad y precisión. No sólo se apoyan en sus novelas y principales ensayos sobre ética, sino también en trabajos secundarios como la encuesta de Leonard Peikoff, “Objetivismo” y como así también los recientemente publicados diarios de Rand. Utilizando esos diarios, por ejemplo, muestran cómo la concepción de las virtudes morales de Rand evolucionó a lo largo del tiempo –un punto que los objetivistas también, a veces olvidan. También han extraído de los escritos de Rand sus muchos comentarios incidentales y al margen sobre los negocios.

Los capítulos sobre las virtudes básicas -racionalidad, independencia, integridad, honestidad, justicia, productividad, y orgullo- siguen una línea interesante. Cada uno comienza con una descripción de sentido común acerca de la virtud y su relevancia para los negocios, seguida de una explicación más extensa sobre los principios claves implícitos en la virtud. Los ejemplos son tomados de las noveleas de Rand y de negocios antiguos y actuales. Dagny Taggart y Hank Rearden, los héroes industriales de “La rebelión de Atlas”, comparten estas páginas con Henry Ford, Walt Disney, Ted Turner, Bill Gates, Conrad Hilton, Jack Welch, Edward Land y muchos otros. Además de los muchos ejemplos positivos de corporaciones que fueron exitosas al actuar de acuerdo a principios morales, los autores incluyen casos de negocios que fallaron por violarlos. Cada capítulo termina con una descripción de Rand de la virtud en cuestión, del discurso de Galt de “La rebelión de Atlas”. Estas citas adoptan una nueva importancia y profundidad al aparecer al final de la explicación en lugar de al principio.

Para los lectores que estén interesados solamente en el contenido filosófico de la ética objetivista, hay mejores fuentes que “Ayn Rand y los negocios”. Pero el libro provee una explicación sólida y concisa de los principios, y es única en relacionar la abstracción con la producción real, el comercio y la organización corporativa. La única excepción que vale la pena mencionar es el capítulo sobre la justicia, donde las cuestiones de juicio moral y principio de comercio son presentados de forma confusa. Por el otro lado, el libro ofrece explicaciones muy profundas y conexiones entre cuestiones morales. Al hablar sobre el orgullo como la virtud de auto-creación, por ejemplo, el autor cita la famosa “autobiografía” de Benjamín Franklin, en la cual Franklin describe sus esfuerzos de juventud para fortalecer su carácter moral a través de la práctica conciente de trece virtudes. Es un ejemplo perfecto de “ambición moral” en el corazón de la concepción objetivista del orgullo, y no recuerdo que haya sido utilizado en la literatura objetivista.

Al igual que el tratamiento de las ideas de Rand, los primeros capítulos sobre su vida y carrera literaria son certeros, justos, y bien investigados. La vida personal de Rand, y las muchas maneras en las cuales afectó a los tempranos años del movimiento objetivista, han sido cuestiones de gran controversia. El tratamiento que le dan los autores a los problemas y conflictos de esa era me impresionó como imparcial, aunque destaca los elementos dogmáticos y de juicio del movimiento. Ese elemento estuvo presente, de seguro. Aún lo está en cierta medida. Pero Greiner y Kinni vuelven al punto una y otra vez a lo largo del libro. Quizás es para enfatizar que ellos no son miembros no críticos del culto. Quizás es para balancear sus referencias frecuentes a Rand como el modelo de objetivo de productividad. De cualquier manera, uno tiene la sensación de que protestan demasiado.

Para los lectores que están interesados en los negocios y están familiarizados con las cuestiones básicas de la ética de Rand, la parte más interesante del libro seguramente será la parte final donde se presentan diez principios del “Management Randiano”, como: “La innovación –no el control de los clientes, del capital o del gobierno- es el motor del éxito en el negocio...” (p. 138).

“Debido a que la mente individual es la fuente de toda innovación,... las empresas que se centran en el desarrollo, la libertad, y la independencia de sus empleados individuales serán más exitosas...” (p. 139)

“Los empleados son comerciantes, no bienes muebles. Nadie trabaja para usted; trabajan para sí mismos...” (p. 151)

“El propósito es de largo plazo. Ayuda a los administradores a superar la miopía del pensamiento de corto plazo y ofrece una perspectiva extendida que puede durar por generaciones...” (p. 163)

Todos estos principios pueden encontrarse en un sinnúmero de libros sobre management en la librería Barnes & Noble. La contribución de Greiner y Kinni es su utilización del marco objetivista para integrar esos principios en forma coherente. Proveen suficientes ejemplos para mostrar inductivamente por qué los principios son verdad, sin ahogar al lector en detalles reiterativos. Y demuestran cómo y por qué esos principios del management reflejan a los principios éticos más amplios y fundamentales. En este sentido, “Ayn Rand y los negocios” puede ser leído junto con “Autoestima en el trabajo” de Nathaniel Branden, que cubre parte del mismo tema desde un punto de vista más psicológico.

El libro está realmente dirigido, sin embargo, para lectores que aún no están familiarizados con el objetivismo. Sería una fuente excelente para cursos de ética en los negocios y para ejecutivos que quieren comunicar a sus organizaciones una cultura y valores. También debería ser una lectura obligatoria para los periodistas económicos, que tienden a centrarse sobre los chantas y los escándalos que refuerzan su punto de vista primitivo de que los negocios son amorales.

David Kelley es Director Ejecutivo del The Objectivist Center www.objectivistcenter.org

Permiso para traducir y publicar otorgado por The Objectivist Center a la Fundación Atlas para una Sociedad Libre (www.atlas.org.ar).

Traducción de Hernán Alberro.